|
México, la visión de Toffler «En
México prevalecen tres clases de países, por lo que convergen tres
olas de desarrollo» Alvin Toffler, el reconocido
"futurólogo", señala que la administración actual
no ha sido capaz de elaborar una efectiva estrategia de desarrollo.
Entrevista
por Mauricio González, editor de Intermanagers, México, Mayo 2003 Tras
su ponencia en ExpoManagement 2003, Alvin Toffler, el célebre futurólogo
y crítico social, nos ofreció su visión del México
actual. ¿Cómo percibe al México del siglo XXI?
En
México prevalecen tres clases de países, por lo que convergen tres
olas de desarrollo: la primera ola, que abarca a un país agrario en extrema
pobreza; una segunda ola, que abarca a una base industrial incipiente, y una tercera
ola concentrada en centros tecnológicos y el conocimiento. Así que
como dice el lugar común, no hay un México, sino muchos México.
Esto se debe, en mi opinión, a la falta de un proyecto de nación,
donde coincidan las estrategias del sector público y privado. La carencia
de una estrategia durable de desarrollo ha evitado una verdadera transformación
del agro y de la economía, de manera similar a lo que ha sucedido en el
resto de los países latinoamericanos. Para resolver
el problema de la pobreza se requiere de una estrategia educativa, sin ella no
es posible tomar ventaja de la opciones que ofrece el mundo globalizado. ¿Percibe
algún cambio positivo? ¿Vamos por buen camino?
México
es un país dinámico y cuenta con gente muy preparada, pero aún
no percibo que tenga una imagen clara de lo que quiere ser en 30 años.
El Gobierno debe trazar un mapa para ver dónde quiere encajar en la realidad
del siglo XXI. También le falta vender de una manera convincente una imagen
positiva de país en el que la gente se sienta feliz de contribuir. Lo que
hoy veo es a personas que tratan de resolver el problema de México con
herramientas obsoletas, con herramientas ideológicas de izquierda y derecha
que no pueden resolver las diferencias de manera eficaz. El sector agrícola
es un buen ejemplo de ello, pues ahí han sido los intereses políticos,
y no los económicos, los culpables del agudo retraso en el que se encuentra
México. ¿Y cómo crear esta visión? Una parte
esencial, me imagino, es la educación.
Esa es la parte fundamental.
Para resolver el problema de la pobreza se requiere de una estrategia educativa,
sin ella no es posible tomar ventaja de la opciones que ofrece el mundo globalizado.
En materia educativa debe de haber cambios fundamentales y deben ser radicales.
La llegada de la segunda ola, la etapa industrial masificadora, hizo que el modelo
educativo fuera puntual y orientado a desarrollar habilidades para una fábrica
o para una línea de ensamblaje. Ahora estamos en una era del conocimiento
en la que este modelo educativo debe ser sustituido por uno que privilegia una
cultura más universal e interconectada. Con la globalización no
importa en qué lugar se ubiquen los centros de producción o las
fábricas, lo que importa es dónde está el conocimiento. En
el caso de países como México, es vital que la educación
derive en soluciones prácticas. Tan prácticas como erradicar el
problema del hambre, por ejemplo. ¿Cómo ve a los líderes
políticos del país? Por ejemplo, veo que entre los libros que carga
con usted está La Jefa. ¿Cuál es su opinión de Marta
Sahagún? ¡Me acaban de regalar el libro! (risas) Yo creo
que Marta Sahagún es una mujer muy inteligente y con gran capacidad de
liderazgo. No podría opinar sobre su vida personal o la capacidad que pueda
desdoblar como funcionaria, porque la desconozco, pero es obvio que es una mujer
muy capaz. No responde al modelo tradicional de lo que algunos consideran que
debe ser un político, pero eso es un fenómeno global, que se está
dando en todas partes. Hillary Clinton experimentó críticas en ese
sentido hace algunos años y ahora es un actor de peso completo en Estados
Unidos. Pero a Hillary siempre se le reconoció una gran ilustración
y cultura. A Marta Sahagún, en cambio, muchos la critican por ser una persona
poco preparada, casi silvestre. Quizá, pero ahí opera
un fenómeno curioso. Si fuera hombre, es muy probable que esos defectos
pasarían desapercibidos; es más, serían hasta ventajas, como
ha pasado con el caso de George Bush. Pero como es mujer, eso resulta casi imperdonable.
Y eso, lamentablemente, todavía es un fenómeno global Yo
veo un mundo muy turbulento y difícil en las próximas décadas,
por ello lo que puedo aconsejar es, precisamente, desarrollar una capacidad de
reacción lo suficientemente grande para confrontar cualquier escenario.
Lo que sí puedo decirle es que el futuro no será multipolar ni estará
basado en el consenso. Finalmente, ¿cómo deberían
prepararse los empresarios para enfrentar el futuro?
Par mí,
ya es muy difícil contestar puntualmente a esas preguntas tan concretas,
pues con los años he aprendido que mi rol como pensador y analista radica
en formular las preguntas correctas, y no tanto en responderlas. La mayoría
de los managers han sido entrenados para detectar acontecimientos muy factibles
e ignorar los que tienen baja posibilidad de ocurrencia; por eso, cuando preguntan:
"¿Qué sucederá en el futuro?", lo que quieren decir
es "¿Qué es lo más probable?" Sin embargo, los
eventos con poca probabilidad de ocurrencia suelen ser los más relevantes.
Yo veo un mundo muy turbulento y difícil en las próximas décadas,
por ello lo que puedo aconsejar es, precisamente, desarrollar una capacidad de
reacción lo suficientemente grande para confrontar cualquier escenario.
Lo que sí puedo decirle es que el futuro no será multipolar ni estará
basado en el consenso. Eso quedó evidenciado en el reciente conflicto entre
Iraq y Estados Unidos. Aunque, por otra parte, eso no es algo necesariamente malo:
en la historia no hay ejemplos claros de que un mundo multipolar sea más
pacífico que uno unipolar. Para leer una versión más
extensa de este tema, haga clic aquí
©
Gurusonline.tv, 2003 y Intermanagers, 2003
|