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Las organizaciones de negocios se enfrentan con frecuencia
al fracaso (o al "éxito parcial", que
para los efectos da lo mismo), de los planes cuidadosamente
elaborados para orientar sus acciones en el mercado.
Estas organizaciones dedican esfuerzos y cuidados importantes
a los procesos de planificación. Recurren a técnicas
elaboradas y a profesionales capaces para hacerlo. Invierten
recursos financieros y tiempo sustancial para reducir
los márgenes de error.
Sin embargo los casos en que estos planes no llegan
a cumplirse satisfactoriamente son por estadística
mayores a los aciertos.
La explicación de este fenómeno no pasa
por cuestionamientos de la técnica. Debemos admitir
que las técnicas de planificación han
evolucionado mucho en el mundo de los negocios, han
adquirido grados de sofisticación que en muchos
casos las vuelven impermeables a la crítica.
Actualmente la mayoría de los centros de educación
superior se esmeran notablemente en formar recursos
profesionales que dominen con amplitud estas técnicas
y que cuenten con las habilidades necesarias para desarrollarlas.
El problema tiene, en realidad, un origen de naturaleza
Conceptual:
1. Todo Plan está compuesto de dos etapas esencialmente
diferentes: la etapa de elaboración del plan
y la etapa de ejecución del plan. La primera
etapa se sustenta en la Reflexión y la segunda
etapa se perfecciona en la Acción.
La mayoría de los casos de Ineficacia de los
planes se explican por fallas en la segunda etapa: la
Acción, la puesta en práctica del Plan.
Es mucho mas sencillo elaborar un Plan que ejecutarlo.
2. El Plan Rector de todas las actividades de negocios
es el Plan de Ventas. Las Ventas explican el carácter
básico de todo Negocio. El resto de los planes
en un Negocio debe subordinarse con absoluta claridad
a los intereses de venta. Si el Plan de Ventas fracasa,
todos los demás pueden ser aciertos y aun así
debemos remitirnos a un fracaso general.
3. La dinámica de las Ventas en el mercado está
sujeta a la existencia de un conjunto enorme de variables,
una buena parte de las ellas son de naturaleza completamente
incontrolable para la organización. Y para completar
el cuadro, muchas de estas variables incontrolables
están precisamente bajo control de competidores,
quienes de hecho buscan intencionalmente hacer prevalecer
su plan y hacer fracasar el plan rival.
4. Todos los planes enfrentan un problema ontológico
con el Tiempo. Se diseñan precisamente para anticipar
situaciones en el tiempo, son concepciones humanas que
tratan de anticipar y "calcular" el "devenir"
de las cosas. Y si bien este afán de atacar la
incertidumbre que de forma intrínseca se vincula
con el futuro reduce los riesgos, genera simultáneamente
la mayor debilidad de todo plan. Mientras mas largo
el plazo de tiempo que el plan considere, mayor es la
debilidad de sus fundamentos y mayor la probabilidad
de su fracaso.
La naturaleza conceptual de estos factores amerita
que la temática se aborde recurriendo a la vitalidad
de otros conceptos motores, igual de simples, y por
lo mismo, igual de contundentes:
1. La única estructura de conocimientos ordenados
que el hombre ha desarrollado para trascender la división
que existe entre la elaboración de un plan y
la ejecución del mismo es la ESTRATEGIA.
Un hecho que exige claridad meridiana en su entendimiento
radica en reconocer que la Estrategia NO ES únicamente
un plan. La Estrategia trabaja en la elaboración
del plan con el mismo vigor que aplica en la dinámica
de ejecución del mismo. La Estrategia incorpora
en uno solo los esfuerzos de Reflexión y de Acción,
e interactúa mas tiempo con la dinámica
de esta última que con la primera.
Etimológicamente la palabra Estrategia proviene
del vocablo griego "strategos" que significa
"general". Tanto en el mundo de los negocios
como en cualquier otro donde pueda ser aplicable, la
Estrategia no debe significar otra cosa que "la
función del strategos", "la función
del general".
Un General no sólo está responsabilizado
de elaborar el Plan, su responsabilidad principal radica
en Dirigir la Acción.
Este asunto de "las responsabilidades" contribuye
de suyo propio a reducir la brecha entre la reflexión
y la acción, porque existe una orientación
completamente distinta hacia la reflexión por
parte de quien, a su vez, tiene la responsabilidad de
llevarla a la práctica. Una historia muy diferente
se presenta cuando los responsables de elaborar el plan
se encuentran distantes de la responsabilidad de ejecutarlo.
El concepto de Estrategia DEMANDA que ambas actividades
sean responsabilidad del STRATEGOS.
2. La Estrategia es el elemento esencial de gestión
del Negocio, y dado que éste último involucra
fundamentalmente las funciones de Producción
y de Ventas, (condicionada la primera a la segunda,
pues se asume que no se produce nada que no pueda venderse),
la estrategia básica, esencial, fundamental,
es la Estrategia de Ventas.
La Estrategia de Ventas debe dirigir el resto de las
tareas que existen en la organización.
3. Por naturaleza, la Estrategia busca que prevalezcan
los intereses propios sobre los intereses que representa
la Estrategia opuesta, la estrategia del competidor.
La competencia representa un Conflicto y la Estrategia
persigue dirimir el conflicto a favor de los intereses
propios. Únicamente de esta manera se califica
a sí misma. Para la Estrategia no existen criterios
"relativos", su esencia no comparte "éxitos
parciales" o "fracasos parciales". El
conflicto se resuelve a favor o en contra.
En esto radica una diferencia fundamental con el Plan,
pues éste no necesariamente se encuentra sometido
a una evaluación tan estrecha de los resultados
y por ello mismo no cuenta con los mecanismos apropiados
de protección. Para la Estrategia, la Acción
debe garantizar las premisas establecidas en la Reflexión,
y ésta misma debe desarrollarse con la lógica
que pueda garantizar el Resultado por medio de la Acción.
4. Para poder conseguir esto la Estrategia DEMANDA Calidad
en el planteamiento de Objetivos. En última instancia
la calidad de los Objetivos es la mejor garantía
para que un Plan se cumpla. La Calidad de los Objetivos
define la Calidad del Plan y de hecho define una Estrategia
exitosa.
Ninguna Estrategia debe transitar de la Reflexión
a la Acción sin haber depurado los objetivos
hasta el punto que sean de "primera calidad".
Este proceso de "depuración" de los
objetivos es también en la práctica el
mecanismo de enlace o el puente principal entre la Reflexión
y la Acción. En este tránsito es necesario
colocar los objetivos "bajo fuego" hasta que
alcancen la mayor pureza posible.
5. Curiosamente, la mecánica para colocar los
objetivos "bajo fuego" es dramáticamente
simple, en ella se utilizan preguntas, básicas,
aquellas que por su lógica elemental tienen poca
propensión al sesgo.
Las preguntas esenciales a las que deben responder los
objetivos planteados son: ¿Qué?, ¿Por
qué?, ¿Cuánto?, ¿Cuándo?,
¿Dónde?, ¿A Quien?, ¿En
Contra de Quién?, ¿Cómo?.
Veamos un poco el poder de estas preguntas para alcanzar
calidad en los objetivos:
¿QUÉ queremos vender?. La respuesta
a esta pregunta es mas difícil de lo que parece.
Las organizaciones de negocios (en muchos casos por
efecto de su propia magnitud), ya no pueden precisar
con exactitud lo que quieren vender. Si bien es cierto
que el proceso mismo de la transacción de ventas
se explica (o se perfecciona) con el intercambio de
un bien o un servicio concreto, muchas organizaciones
de negocios tratan de llegar a ello vendiendo al cliente
"un valor agregado", una imagen, un concepto,
una necesidad, etc. Todo ello absolutamente legítimo
y probablemente eficaz, pero muchas veces indeterminado
y poco claro. No es lo mismo vender un producto específico
que la imagen del producto, la necesidad de adquirir
el mismo o la función que cumple este producto.
Probablemente sirve de mucho el mismo ejemplo que muchos
profesores de mercadotecnia utilizaban en el pasado:
"una empresa que produce taladros no vende taladros,
vende agujeros". Pues bien, si vendemos agujeros
y no taladros esto debe quedar claro en la Estrategia.
Si Coca Cola vende "la chispa de la vida"
y no únicamente la gaseosa conocida, esto debe
quedar así de claro como objetivo de venta para
la Estrategia.
¿POR QUÉ queremos vender esto?.
Trate el amable lector de responder esta pregunta en
su negocio y le hará un favor incalculable a
la calidad de los objetivos organizacionales y a la
posibilidad de contar con un plan eficaz. Es una pregunta
legítima y la respuesta debe ser clara. Dicen
que ¿Por qué? es la pregunta favorita
de los sabios. De hecho también lo es de la Estrategia,
porque le permite contar con una lógica contundente,
una forma de justificar ampliamente todos los esfuerzos
que deberán involucrarse para obtener los resultados.
¿CUÁNTO queremos vender?. Esta
pregunta debe permitir la racionalización del
objetivo. Es otro de los elementos típicos que
atentan contra la eficacia de los planes. Pueden existir
diferencias enormes entre el Cuanto Queremos, Cuanto
Podemos y en algún caso Cuanto Debemos vender.
Mientras mas se acerque la lógica entre lo que
se quiere y lo que se puede, mas eficaz resultará
el Plan. Y la eficacia es también una DEMANDA
de la Estrategia, porque un principio estratégico
básico exige que exista equilibrio entre fines
y medios.
Muchas veces el "Cuanto" es un motivo de aspereza
entre el soberano y el general, entre la alta gerencia
y el STRATEGOS, precisamente porque ninguna expectativa
tiene límites.
¿CUÁNDO queremos vender?. La respuesta
apropiada a esta pregunta vincula el negocio con la
Oportunidad. La única oportunidad que existe
es la que se aprovecha, y la oportunidad tiene un momento
preciso. Antes y después del momento preciso
probablemente no exista nada.
¿DÓNDE queremos vender?. Responder
adecuadamente esta pregunta optimizará la utilización
de los Recursos Estratégicos de la organización,
y el rendimiento de ellos condiciona tremendamente la
eficacia del plan.
¿A QUIEN queremos vender?. Esto es tan
difícil de precisar como el Que queremos vender.
La respuesta plantea un condicionamiento esencial a
la Estrategia. Y en este caso nuevamente vale la pena
reconocer que la pregunta es sencilla y amerita una
respuesta sencilla, clara, concreta.
Lo paradójico emerge precisamente de la sencillez
de estos planteamientos, porque es precisamente en ellos
en donde las organizaciones de negocios se complican
mas.
¿CONTRA QUIEN queremos vender?. La Estrategia
nunca descuida la respuesta a esta pregunta porque en
ella se encuentra involucrado el competidor, probablemente
el único agente entre todas las variables del
mercado que se manifiesta decidido a evitar que los
objetivos propios se alcancen. Muchas organizaciones
de negocios propenden a sobrestimar sus criterios y
quieren entender que sostienen la premisa del devenir
de las cosas. En muchas ocasiones solo los reveses en
el mercado nos ayudan a entender que en este juego no
solo se trata de "lo que queremos hacer",
también se trata de "lo que nos dejen hacer".
¿CÓMO queremos vender?. Esta última
pregunta es el punto de enlace final entre la reflexión
y la acción. Su respuesta compromete esencialmente
a la Estrategia. Muchas personas sostienen que en esta
respuesta se inicia en realidad la Estrategia, pero
en los hechos su planteamiento se simplifica si las
preguntas anteriores han colaborado para alcanzar calidad
en los objetivos, lo cual, por supuesto, es interés
fundamental de la Estrategia.
El ejercicio simple de responder a estas preguntas
puede ser significativo para los amables lectores que
estén vinculados a los destinos de un Negocio.
Si las respuestas respectivas no le han generado tipo
alguno de dificultad entonces se encuentran en un Negocio
bien enfocado. Si por otra parte, a pesar de esto reconocen
ineficacia en los planes de su organización,
entiendan que las soluciones son mas sencillas que el
problema, porque se encuentran entre el escaso 10% de
organizaciones que ya se han enfocado estratégicamente
y que se encuentran caminando el estrecho sendero de
la excelencia, sendero en el que no dejan de existir
gratas dificultades.
Dado que en estas circunstancias resulta dificultoso
extenderse más, por todo lo dicho también
me quedo meditando con el resto de los lectores sobre
lo apropiado que resulta el título de este documento.
Definitivamente existen formas de evitar que los planes
sean ineficaces y por ello mismo este hecho debe parecernos
Insoportable.
SECCION BIOGRAFICA
Carlos Nava Condarco, 39 años,
natural de Bolivia. Licenciado en Administración
de Empresas. Experto en Estrategia de Negocios. Catedrático
de la Universidad Católica Boliviana en la materia
de "Política y Estrategia Empresarial".
Experiencia en Gerencia Estratégica de empresas
de productos de consumo masivo. Empresario Independiente.
Autor del libro en edición: "El STRATEGOS
y la guerra en el mundo de los negocios".
Director de la página WEB: www.elstrategos.com
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