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CUANDO EL MANAGEMENT DEJÓ
EL BIBERÓN
Las dos obras que transformaron la
práctica de la gestión hace 50 años
escritas por el autor más lonjevo del siglo XX.
Releer The Concept of the Corporation y The Practice
of Management a los 92 años de Peter Drucker
Jorge Nascimento Rodrigues
Les proponemos regresar al pasado en este viaje por
los dos libros que marcaron una nueva etapa de la práctica
y la doctrina de gestión en los años 40
y 50 del siglo pasado. Ambas obras están hoy
agotadas y muchos gerentes y cuadros apenas si las conocen
de nombre - The Concept of the Corporation (El concepto
de la corporación) publicado en 1946 y The Practice
of Management (La práctica del management) publicado
en 1954. El propósito es llevar al lector a entender
el contexto histórico en el que surgieron, las
ideas precursoras que trajeron y la enorme actualidad,
en 2002, de muchas de las recomendaciones prácticas,
lo que, probablemente, lo sorprenderá.
El autor, Peter Drucker, es considerado el "padre"
de la doctrina de la gestión, condecoración
que siempre rehusó aceptar. Ya lo titularon "Dr.
Management", contra su propia voluntad, a pesar
de haber sido, a final de los años 40, el primer
profesor de esa actividad. Lo que es absolutamente seguro
es que fue el primero en sistematizar exhaustivamente
una concepción de lo que había cambiado
en el mundo empresarial - concretamente el surgimiento
de la gran empresa organizada y gerenciada (lo que los
americanos denominan la 'corporation') - y los principios
y prácticas que habían resultado en este
campo.
El objetivo de estas dos obras era hacer pedagogía
dirigida, no sólo a los ejecutivos emergentes
de la época, sino también a los cuadros
"medios". La lucha por la democratización
de la gestión fue posiblemente el resultado político
y social más importante alcanzado en el siglo
XX y cuyo éxito debemos, en gran parte, a este
austríaco fugado de Alemania durante el ascenso
del nazismo y radicado en los Estados Unidos en 1937,
seducido por la "sociedad de la libre empresa"
y de la clase media.
Las musas inspiradoras
La primera advertencia que debemos hacer al lector
es que el management no es una creación académica.
Es una práctica, tal como la Medicina o el Derecho.
Por eso el título de la obra magistral de 1954
(más de cuatrocientas páginas en letra
pequeña) es La Práctica de la Gestión
y no La Teoría de la Gestión o La Doctrina
de la Gestión. Por lo tanto, sólo es posible
"escribir" sobre ella si la inspiración
viene del terreno - del mundo empresarial.
No asustará, entonces, que las musas inspiradoras
de las dos obras hayan sido empresas de carne y hueso.
Ambos libros son fruto de la mirada sobre la realidad
industrial de la época. En el caso de The Concept
of the Corporation, varios capítulos son el resumen
de la investigación que Peter Drucker realizó
durante 18 meses, entre 1943 y 1944 en la General Motors,
dirigida en ese entonces por Alfred Sloan desde 1923.
En el caso de The Practice of Management, los 'case
studies' (diríamos usando el lenguaje académico)
fueron Sears e IBM. Esta última todavía
liderada por su fundador Thomas Watson Sr. y que recién
dejará en 1956, pocas semanas antes de su muerte.
El estudio de la GM llevó a Drucker a realizar
la primera sistematización del modelo de organización
de "descentralización federal" de la
gran empresa que sería "clonado", durante
las siguientes décadas, en millones de empresas
por todo el mundo. Las reflexiones, diez años
después, sobre los principios de gestión
practicados en empresas como Sears e IBM condujeron
a Drucker a realizar una primera síntesis transversal
del management.
A esa altura había ya diversas obras sobre funciones
específicas de la gestión - como la producción,
el marketing, el área financiera, la ingeniería,
los recursos humanos, las compras y las relaciones públicas.
Pero había sólo dos obras que intentaban
aproximarse al problema globalmente y que se editaron
entre 1948 y 1951 - Managerial Enterprise de Oswald
Knauth y Managerial Economics de Joel Dean.
La "prehistoria"
Toda síntesis, por brillante que
sea, reposa en el trabajo de "antepasados".
Drucker dice explícitamente que el apenas concluyó
lo que se venía cuestionando en las décadas
anteriores y recuerda algunos marcos fundamentales de
esa "prehistoria" en el campo de la organización
empresarial y del desarrollo de la doctrina de gestión.
La corporación no nació en los años
20 del siglo pasado con GM. Sino que fue "inventada"
cerca de 1870 en los Estados Unidos por los ferrocarriles
que atravesaban el continente de costa a costa y por
John D. Rockefeller que creó la Standard Oil
con una sola estructura organizativa desde la exploración
a la producción, al transporte, a la refinación
y a la venta del oro negro. Más tarde, en Alemania,
Georg Siemens adoptó los conceptos organizativos
de un francés, Henri Fayol, en la reorganización
del Deutsche Bank, y Henry Ford creaba en 1903 la Ford
Company dentro del mismo concepto "rockefelliano"
de integración vertical - en este caso aplicado
al automóvil, desde el acero y el caucho (en
las plantaciones del Amazonas), hasta el vidrio, los
neumáticos, los componentes y el montaje.
El management por su lado tiene un comienzo curioso
- la primera aplicación sistemática de
principios de gestión no ocurrieron en una empresa,
sino en la reorganización del Ejército
de los EE. UU. hecha por Elihu Root en 1901, entonces
secretario de Guerra de Theodore Roosevelt. Root había
sido asesor jurídico de Andrew Carnegie, uno
de los capitanes de la industria más famoso del
siglo. El primer Congreso de Gestión se realizó
en Praga en 1922 y no fue organizado por empresarios
sino por dos políticos - Hervert Hoover, secretario
de Comercio norteamericano y más tarde Presidente
de los EE. UU. y Tomás Masaryk, el primer presidente
de la recién fundada República de Checoslovaquia.
Muchos analistas consideran al francés Fayol
(fallecido en 1925) el primer pensador de gestión.
Ingeniero en minas, fue de los primeros en concentrarse
en el papel de la gestión y en las competencias
requeridas para tal. Sus conferencias, en la primera
década del siglo, atrajeron inmensa atención
en torno de la identificación de las funciones
existentes en las actividades industriales - técnicas,
comerciales, financieras, de seguros, contables y de
gestión propiamente dicha, subrayando que esta
última era distinta de las otras cinco. A el
le debemos la lógica "funcional" en
las organizaciones y la definición simple y directa
de que "dirigir era prever y planear, organizar,
comandar, coordinar y controlar".
Pero fue de autores temporalmente más próximos
donde Peter Drucker bebió sus influencias o supo
depurar las conclusiones de venenos políticos.
Chester Barnard (fallecido en 1961) - un práctico
por excelencia -, que fue presidente de la Bell Telephone
de New Jersey desde 1927, escribió The Functions
of The Executive (editado en 1938), en que refería
dos ideas maestras que marcarían a Drucker -
las organizaciones son sistemas sociales y no pueden
dejar de tener una finalidad "moral", la de
legitimizarse por los servicios que prestan. Estos dos
puntos cautivarían al científico social
y al polemista político que era Drucker en aquellos
años. Probablemente fue Jack Beatty, el periodista
y editor bostoniano, que escribió la obra más
cautivante sobre la obra y la vida de Drucker (The World
According to Peter Drucker) -, quien mejor comprendió
su postura. Beatty resaltó el "moralismo
y el idealismo social" y el profundo desprecio
por el cinismo capitalista que tenía Drucker.
Por otro lado, Drucker leyó The Managerial Revolution,
publicado en 1951 por James Burnham. La novedad del
libro residía en hablar de una nueva clase dirigente,
la de los managers, y ligitimarlos políticamente.
Pero Burnham tenía de esa legitimización
una visión basada puramente en el poder: "El
ejercicio del poder de dirigir crea su propia justificación",
una visión maquiavélica que Drucker jamás
podría subscribir dada su oposición frontal
a toda "la tiranía de los ebrios de poder".
Burnham tuvo una trayectoria curiosa - activista trotskista
en los años 30, rompió con la izquierda
cuando percibió que el "estadio supremo
del capitalismo" era lo que denominó "managerismo",
donde vislumbró un protagonista social y una
revolución. Después fue influenciado por
Georges Sorel, Vilfredo Pareto y Nicolás Maquiavelo
(una de sus obras llevó por titulo "Los
Maquiavélicos") y se convirtió en
un teorizador de la derecha norteamericana.
Drucker depuró el maquiavelismo y extrajo la
emergencia histórica de la revolución
de la gestión y de su protagonista mayor, una
nueva camada social que ampliaría la clase media,
fundamento de la sociedad americana.
Los dos descubrimientos del Dr. Management
Estamos, ahora, en posición de entender los
dos "descubrimientos" que Drucker nos relata
en sus dos libros - la aparición de una nueva
institución social (la gran empresa o 'corporación'),
que se tornó central en la sociedad industrial,
y de un nuevo órgano social, el management que
le permite la sobrevivencia y longevidad.
Quien esté habituado a ver la empresa con los
ojos de un economista, se escandalizará con la
visión de Drucker sobre la 'corporación'.
"La corporación no es solamente una institución
económica y una herramienta para la rentabilidad.
La corporación es permanente, los accionistas
son transitorios. La esencia de la corporación
es social, es organización humana. Es una institución
social y una comunidad y debe ser dirigida y estudiada
como tal", escribió, resaltando su interés
por "un abordaje político y social de los
problemas de la sociedad, distinto de un abordaje económico".
Y, una vez más, sobre la 'corporación':
"Debemos exigirle no sólo la perfomance
de funciones económicas, sino también
la ejecución de pesadas tareas sociales y políticas".
No asusta, por eso, que un libro como The Concept of
The Corporation apenas en un 25% de los capítulos
tengan que ver con el estudio objetivo de la GM, y que
el resto esté destinado a mostrar la visión
política de Drucker sobre la "sociedad de
libre empresa" y su defensa en términos
muy propios. Escribió: "A veces tenemos
que ser todavía más críticos del
orden existente de lo que lo son sus enemigos".
No se asombrará, entonces, el lector al saber
que el CEO de Chevrolet lo acusó de "izquierdista"
y que el presidente de la Westinghouse le prohibió
el acceso a la empresa tildándolo de "bolchevique".
Además era atacado por los sindicalista que,
en la época en que el libro se publicó,
estaban de huelga en la GM. Para sorpresa del propio
Drucker, la creciente masa de los ejecutivos, adoró
el libro.
La misma Biblia de la gestión - The Practice
of Management - es, en gran medida, una obra de reflexión
política con capítulos abiertamente asumidos
como "manifiestos" (como los capítulos
22 y 23). En la misma visión del management como
"órgano social" hay una profunda reflexión
social y política.
Drucker superó los autores anteriores al integrar
un triple concepto sobre la gestión:
- la gestión es una practica susceptible de ser
sistematizada y aprendida (transformada en disciplina
propia);
- los gerentes se conviertieron en un grupo importante
en la sociedad industrial y en un tipo especial de clase
media ascendente y detentora de conocimiento;
- la gestión es el órgano social específico
de la empresa encargado de volver productivos los recursos.
Al dar esa noción de management, Drucker pugnaba
en primer lugar por la masificación de ese tipo
de conocimiento y por el fin del mito de la gestión
"intuitiva" y del gerente "innato".
"La ignorancia de la función de la gestión
es una de las debilidades más serias de la sociedad
industrial", escribió. La misión
de los escritores de gestión debería ser
la de "rellenar el bache entre el saber y la perfomance
de los líderes y el saber y perfomance de la
gerencia media".
Esta visión era, todavía, mas necesaria
con el surgimiento de las nuevas tecnologías
de la época, relacionadas con lo que más
tarde llamaríamos la Tercera Ola. "Los cambios
tecnológicos en curso requieren cantidades tremendas
de personal altamente calificado y formados - managers
para pensar y planear y técnicos altamente formados",
afirmó. El mismo trabajador de base tendrá
que asumir la responsabilidad directa por su perfomance,
lo que sólo será posible, escribió
Drucker, "si tiene una visión de gestión".
O, en otro pasaje, tan obvio como: "Ninguna institución
puede sobrevivir si necesita genios o superhombres para
dirigirla", por el contrario la longevidad provendrá
del "desarrollar el máximo de dirección
independiente y llevarlo al más bajo nivel posible
de la jerarquía empresarial".
El surgimiento del saber
Más adelante, Drucker escribiría explícitamente
que la 'corporación' era "la primera organización
a gran escala basada en el conocimiento" y que,
además de los gerentes, emergía otra camada
de la clase media, los profesionales o trabajadores
del conocimiento - tema que ya afloraba en el capítulo
26 de The Practice of Management.
Para este nuevo desafío, Drucker dedicó
palabras explícitas a la formación de
materia gris ("brain formation", escribió)
para obtener productividad. Y dice esta cosa sorprendente
que el lector pensará que sólo se podía
decir durante el auge de la Nueva Economía Digital
(más de 40 años después): "El
aumento de la productividad sólo se consigue
con la substitución de músculo por saber",
con el refuerzo de lo "intangible - todo eso que
tiene que ver con principios y valores más que
con únicamente dólares y centavos".
Drucker llegaría al papel desempeñado
por el saber por otra vía de razonamiento, debatiendo
la cuestión del lucro. La secuencia lógica
de su argumentación constituía una pura
herejía para la época: "La ganancia
no es la razón de ser, la causa, el fundamento
racional del comportamiento empresarial y de las decisiones
de negocio, sino su test objetivo de validez. El propósito
válido de los negocios es la creación
de clientes".
De ahí que las funciones fundamentales son: "las
emprendedoras - el marketing y la innovación",
que exigen cada vez más "el personal educado,
teórico y analítico - los gerentes, los
técnicos y los profesionales y la capacidad de
organización y gestión".
El contexto de la época debe ser subrayado:
al final de los años 40 se vivía un período
de transición entre el capitalismo industrial
modelado por la economía del automóvil
en los años 20 y 30 y el surgimiento de la Tercera
Ola nacida con el descubrimiento del transistor en 1947.
Los analistas de los ciclos largos hablan de aquellas
décadas como de cambio de ciclo - un período
muy propicio para revoluciones estructurales, como sucedió
con la gestión y con la informática.
Era, también, un período de ascensión
del debate político e ideológico entre
el socialismo real y el capitalismo. Drucker, desde
el comienzo, tomó partido por "una sociedad
industrial libre" e comprendió que "el
interés social del siglo XX no es mas el papel
y la función del operario industrial, del proletariado".
Pero su visión de la gestión era profundamente
opuesta a lo que el designó como "dictadura
industrial".
El fin de los paradigmas industriales
de Taylor y Ford
Esta visión druckeriana del capitalismo implicaba
una crítica a las prácticas de gestión
anteriores que habían formado generaciones de
capitanes de industria e influenciaban muchos ejecutivos.
La visión más arraigada era la heredada
de Frederico Taylor que creara la "gestión
científica" alrededor de 1885, muy ligada
al ascenso, a fines del siglo XIX, de los profesionales
de la ingeniería. "El punto de vista de
Taylor es sólo la mitad [del problema]. Tiene
dos vendas sobre los ojos - una ingenieril y otra filosófica".
Primero juzga que "el trabajo se organiza por operaciones
o movimientos, y no integralmente". Segundo, crea
un divorcio dogmático entre el "trabajar"
(ejecutar) y el "pensar" (o planear con base
en el conocimiento). Instituyó la separación
"entre brazos y cerebro", concluía
Drucker.
Esa mentalidad y práctica estaba condenada per
los vientos de la historia: "Las próximas
décadas trajeron profundos cambios - la nueva
tecnología exige que el menos productivo de los
trabajadores sea capaz de planificar", escribió
en 1954.
El segundo blanco del análisis crítico
fue lo que más tarde sería designado como
"fordismo". Drucker se extiende varias páginas
sobre los errores de Henry Ford en el campo del mismo
concepto de línea de montaje como también
en el entendimiento de la gestión.
El error de la linea de montaje inicial idealizada
por Ford residía en la idea de que la producción
en masa se basaba en productos uniformes. La nueva economía
del automóvil, después de un período
inicial, se dio cuenta que el truco de la productividad
era basar la producción en masa en componentes
uniformes que se pudieran montar en una gran variedad
de productos diferentes.
Fue la Chrysler, en los años 30, después
de varias experiencias que arrojó el fordismo
a la basura.
Ford cometió, también otro error que
llevó a la empresa al borde del colapso después
de haber sido líder indiscutible del mercado
(en los años 20 detentaba 2/3 del mismo). Encaraba
la gestión como una dictadura personal del propietario,
refiere Drucker. Intentó dirigir la empresa sin
gerentes - basado en él y sólo en él,
en la que los ejecutivos eran considerados simples "delegados
personales" del propietario.
Fue Alfred Sloan Jr. quien dio el puntapié en
esta otra fase del "fordismo". Desde su liderazgo
en la GM a partir de 1923 (sustituyendo al fundador
William Durant), desarrolló "experimentalmente
el concepto de descentralización como filosofía
de gestión industrial y sistema de gobierno autónomo
local", escribe Drucker, que considera que ninguna
otra empresa de la época "trabajó
este problema como un todo de forma tan consistente
como lo hizo la GM". En un elogio arrebatado, llegó,
incluso, a considerar ese modelo de organización
como "el esbozo de un orden social".
Drucker daba una visión política del
modelo creado por Sloan y su equipo de dirección:
"GM se convirtió en un ensayo de federalismo".
El federalismo procedía de la "mezcla"
de dos cosas: la noción de descentralización
de la empresa con la creación de divisiones con
gestión "local" autónoma y la
creación de un cuerpo de gestión de elite
que funcionaba como unificador estratégico de
la empresa. Alrededor de este cuerpo de elite, Sloan
creó un conjunto de servicios funcionales centrales
(producción, ingeniería, ventas, I&D,
personal, finanzas, relaciones públicas, jurídico).
Drucker llegó al punto de "leer" en
la GM esta idea de una estructura organizacional que
el mismo designaba "plana" (la buzzword ,
que muchos años después se haría
famosa, es "flat"): "la estructura deberá
tener el menor número posible de niveles de gestión
y forjar la cadena de mandos más corta posible".
Mucho de lo que Peter Drucker escribió no gustó
dentro de la propia GM. La empresa combatía el
peligro de que el culto a la personalidad bastardeara
el modelo pionero. "Existe la tendencia dentro
de la GM a justificar los acontecimientos por medio
de una explicación centrada en la personalidad
de su líder. Pero, la tendencia de fundar la
base del orden político en la personalidad del
líder, es peligrosa", recalcó.
Al final de estas páginas, el lector seguramente
concordará con la actualidad de muchas de las
palabras de Drucker.
Jorge Nascimento Rodrigues es colaborador
del semanario Expresso y editor de www.janelanaweb.com
y www.gurusonline.tv
y puede ser contactado por email: jnr@groupadventus.com
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